El voto de la mujer: Sector femenino, olvidado y decisivo

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Pese al respaldo legal y la cantidad de población, las mujeres enMéxico y Coahuila tienen poca participación en la política.

A unos días de que se lleve a cabo una jornada más de votaciones constitucionales en Coahuila, es necesario recordar el papel y peso de cada uno de los sectores de la sociedad. A nivel local y al menos por lo que representa, el voto femenino debería ser el de mayor focalización por parte de los aspirantes. Las mujeres, al igual que los hombres tienen los mismos derechos y obligaciones al momento de votar y de ser votadas.
El 17 de octubre próximo se cumplen 60 años de la publicación en el Diario Oficial de la Federación de aquel decreto en el que se daba a conocer que las mujeres tendrían el derecho para sufragar y/o ser propuestas para un puesto de elección popular.

En estas seis décadas se han tenido avances considerables en este tema; sin embargo, aún falta mucho por hacer, todavía se ven pocas oportunidades para el sexo femenino, en comparación con las que sigue acaparando el hombre.

En esto coincide la socióloga y catedrática universitaria, Alma Rosa Garza del Toro, especialista en temas de equidad de género, “finalmente es un poquito tarde en la historia el derecho que nos llega a las mujeres y el reconocimiento del voto femenino”.

Recuerda que Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México de 1934 a 1940, tuvo intenciones de otorgar ese derecho e incluso envió a los legisladores una propuesta que nunca se aprobó, por lo que esto se aplazó hasta el decreto de 1953.

En esta lucha la historia no ha dado su lugar a Hermilia Galindo Acosta, nacida en 1896 en Ciudad Lerdo, Durango; y quien trabajó muy de cerca con el jefe constitucionalista, Venustiano Carranza en plena época revolucionaria.

La duranguense envió un escrito al Congreso Constituyente en donde solicitaba que tomaran en cuenta los derechos políticos de las mujeres; sin embargo, al redactarse la Constitución de 1917 y con poca discusión se negó la petición de Galindo Acosta.

En el artículo 34 de la Carta Magna se le negó al género femenino intervenir en estos asuntos de Estado, al señalar que son ciudadanos de la República todos los que reúnan dos requisitos: haber cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo son, además de “tener un modo honesto de vivir”.

El texto fue redactado en masculino, excluyendo a las mujeres, sin embargo, a pesar de que uno de los congresistas advirtió esta posibilidad, Hermilia Galindo argumentó que la normativa tenía carácter de genérico, como sucedía en la Constitución de 1857.

De esta manera se postuló en 1918 como candidata a diputada y a pesar de que obtuvo el triunfo en las urnas, el Colegio Electoral no reconoció tal resultado. Aún cuando ella esperaba esa resolución, esto fue uno de los primeros antecedentes y estandartes de las féminas mexicanas en su lucha de reconocimiento.

Alma Rosa Garza considera que desde la década de los 60 del siglo pasado se ha fortalecido la lucha de este sector de la población para participar activamente en las decisiones que dan rumbo al país y en las administraciones locales. Esto se ha traducido en políticas afirmativas como las llamadas cuotas de género.

La socióloga señala que estas cuotas son un mal necesario en la actualidad, “yo me he topado con muchas mujeres que desconocen el propósito de esto, pero son políticas afirmativas que nos apoyan y ayudan a las mujeres a alcanzar lo que de otra manera no podríamos”.

Los cambios socio-culturales y la preparación a la que tiene acceso el género femenino hacen suponer a Garza del Toro que en un futuro las mujeres podrán tener mayores oportunidades y ocuparán en mayor medida cargos en la administración pública y también en la privada.

“Cada vez vemos más mujeres en diferentes ámbitos, trabajando, haciendo cosas y en este sentido yo creo que no sería muy lejano ni muy descabellado de que podamos tener más mujeres en la administración pública, de todos los colores y sabores porque creo que eso es necesario”, considera la experta.

En la entidad, de acuerdo con los datos recabados por el Instituto Federal Electoral y entregados al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Coahuila, la lista nominal está compuesta por un millón 946 mil 205 ciudadanos, el 50.81 por ciento son mujeres, equivalente a 998 mil 13 personas y el 49.19 por ciento de varones, que representan a 966 mil 192 individuos.

Ese panorama que se da en Coahuila es muy similar a nivel nacional, según el último corte que hace el IFE en junio de este año, en México la lista nominal está compuesta por 81 millones 792 mil 490 ciudadanos, de los cuales el 51.73 por ciento son mujeres y el 48.27 son hombres.

A pesar de esta paridad e incluso superioridad en número, en la historia de nuestro país pocas mujeres han alcanzado un cargo de elección popular en las altas esferas de los gobiernos estatales o el Federal.

Cabe señalar que en nuestro País sólo han existido seis gobernadoras: Griselda Álvarez asumió su cargo en Colima para el sexenio de 1979 a 1985, le siguieron nombres como Dulce María Sauri Riancho, en Yucatán; Beatriz Paredes Rangel, en Tlaxcala; Amalia García, en Zacatecas; Rosario Robles, como jefa de gobierno del D.F. e Ivonne Ortega, también en Yucatán.

Desde el término del periodo de Ortega, nuevamente las 32 entidades federativas del país son gobernadas por varones.

En Coahuila la situación no varía mucho, de las 38 administraciones municipales sólo la de Cuatrociénegas es encabezada por una mujer, en la figura de Santos Garza Herrera. Mientras que para el proceso electoral que está en marcha, de los cinco postulados a la capital del Estado, cuatro son hombres.

En el Congreso de la Unión también la situación está marcada, la Cámara de Diputados comenzó la actual legislatura con 183 diputadas, lo que representa el 37 por ciento, mientras que en la Cámara de Senadores de los 128 integrantes, sólo 42 son mujeres.

“A las mujeres que están en las campañas yo les diríaque ya no sirvan, que ya no estén atrás sino que trabajen; servir ya no es nuestro papel, muchas estamos mejor preparadas que los hombres a los que les llevamos el café”, aseveró Alma Rosa Garza.

Mientras que para el día de la jornada el exhorto es que salgan a votar después de hacer una reflexión acerca del mismo porque no todos representan o enarbolan los intereses y necesidades especificas de este sector de la población.

(Texto: Edgar Moncada)

(Fuente: Vanguardia)

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